El problema
La tecnología ya personaliza casi todo. Todavía no personaliza cómo se desarrolla un niño.
Durante décadas hemos enseñado a millones de niños con modelos diseñados para el promedio. Hoy podemos personalizar contenido, experiencias y aprendizaje en tiempo real. Sin embargo, habilidades como resiliencia, confianza, autorregulación, hábitos y propósito siguen tratándose prácticamente igual para todos.
Cientos de millones de niños. Una necesidad todavía sin personalizar.
La educación escolar suele operar a escala: un docente acompaña a muchos estudiantes con el mismo contenido, mientras que cada niño aprende, siente y desarrolla sus habilidades de manera diferente.
La tecnología ya personaliza lo que un niño consume y aprende. Todavía no cómo se desarrolla.